CIUDAD DEPORTIVA DEL RUGBY PARA LAS INSTALACIONES DEL PEPE ROJO (valladolid)


Último año. Último esfuerzo. Al fondo nos cuentan que hay luz. Yo no soy capaz de ver nada todavía, pero me siento más libre. 
Con esta mezcla de sensaciones comenzaba el curso. Ese curso sin normas, sin horarios, sin directrices. Qué bien, eh. Después de cinco años ajustando cada segundo de tu tiempo, y ahora tienes tanto que no sabes por dónde empezar: encajar un proyecto mientras intentas ubicarte es una combinación difícil. Pero cuando te das cuenta que tu sitio está en el proyecto, el resto es disfrutarlo, que para eso habíamos llegado hasta aquí. 
Aunque sea un enunciado más, con una fecha límite más, es nuestro proyecto. Es el reflejo de quien eres, o al menos de quién quieres ser. 
Que cuando llega el día de entregar, lo haces con la lengua fuera, con ojeras por cara y nudo por espalda. Pero con sed de brindar y con una sonrisa que lo compensa todo. Y sí, resulta que hay luz. Hay tanta luz que tuvimos que guiñar los ojos (quizá porque llevábamos tiempo sin salir, quizá porque ese día brilló el sol especialmente, quizá ambas). Y quizá, con ese parpadeo, no nos dimos cuenta del precipicio. Y ahora estamos en modo caída libre. O abrimos las alas, o nos estrellamos.
















El anillo envuelve lo existente, coloniza el espacio de los alrededores, unifica y diferencia ámbitos, y genera un recorrido perimetral que otorga jerarquía. Este elemento ofrece una imagen potente, un símbolo reconocible para el rugby y el deporte en general (unifica disciplinas y aficiones metafóricamente). Es el protagonista de este proyecto, pero un personaje principal necesita de un antagonista para que su papel sea todavía más significativo: un elemento lineal ofrece ese contrapunto que equilibra la totalidad del proyecto. 


Protagonista y antagonista se sitúan en las mismas directrices (a cada extremo de la parcela), pero por su geometría y su disposición respecto a los campos, tienen dos papeles opuestos: Público VS Privado, que se corresponden con dos mundos complementarios que se nutren el uno del otro: 
- COMPETICIÓN: originado por el anillo, el cual envuelve el campo principal (de hierba natural, reservado actualmente para los torneos más importantes) y el segundo campo principal, separados por un graderío doble que también se mantiene.
- ENTRENAMIENTO: en torno al edificio residencial, ya que se sitúan dos nuevos campos en la misma disposición que los existentes, y esta vez los separa la propia edificación. 




El anillo albergará la parte pública del programa destinada a cualquier tipo de usuarios. Requiere ciertos grados de privacidad, ya que existe una amplia variedad de usos, que se consiguen mediante la propia arquitectura (costillas). 

El bloque lineal alberga la residencia para jugadores, que necesita de mayor privacidad conseguida mediante la geometría del propio edificio y su ubicación en la parcela.


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